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Posts Tagged ‘Gripe A’

Más vale prevenir que curar. Si pudiésemos preservar la salud y esquivar la enfermedad, desde luego que nos apuntaríamos al estado de salud constante.

No existen fórmulas mágicas y ni recetas secretas. Pero sí hay estrategias o hábitos, muy sencillos de realizar, con fundamentación científica detrás, que resultan muy útiles. Luego, estar informado, seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias y usar el sentido común nos pueden evitar muchos disgustos.

A continuación formularé algunas preguntas para que respondáis aquí mismo y luego busquéis la respuesta en la UD correspondiente del curso 3º ESO o en la pestaña de La Física y la vida.

Una causa habitual de enfermar es debido a la infección por un agente patógeno; por ejemplo la Gripe A(N1H1). Sabrías decir por qué es más frecuente (mayor la incidencia) esta enfermedad en los meses de diciembre, enero y febrero?

¿Es lo mismo un catarro que la gripe?

¿Cómo podemos prevenir o evitar padecer la gripe? ¿Y el catarro?

Virus de la Gripe A

La respuesta a esto, y otras cuestiones relacionadas con la meningitis, las tendrás que buscar en el blog.

Líquido cefalorraquídeo con presencia de numerosos neutrófilos

N. meningitidis no es ningún bicho raro. Es una bacteria malísima que habita, en condiciones normales en nuestra garganta (y, por tanto, en nuestra boca); como muchas otras. Sin embargo, no nos causa ningún problema ni enfermedad (esta y las demás bacterias), porque somos adultos sanos, bien alimentados (quien lo esté) y nuestro sistema inmune funciona correctamente. El sistema inmune puede funcionar muy bien si el organismo recibe vitaminas, minerales y el resto de nutrientes necesarios en las proporciones adecuadas. Igualmente, el sistema inmune mejorará notablemente si el organismo se ha entrenado adecuadamente (exponiéndose a los distintos antígenos con que se encuentra a lo largo de la vida y si la persona (niño) ha recibido las caricias, abrazos y palabras cariñosas que todo el mundo necesita y agradece. Por eso tenemos la bacteria en la garganta y no nos afecta: porque la tenemos a raya y si se acerca a la sangre o penetra en las mucosas es atrapada por macrófagos, linfocitos, anticuerpos y todo nuestro “Ejército vital”.

Sin embargo, los niños pequeños todavía no tienen un sistema inmune completamente desarrollado y tampoco ha tenido tiempo de exponerse a la diversidad de agentes antígenos que tiene el ambiente. Si, además, el sistema inmune del niño no ha recibido los estímulos apropiados ( a través de vacunas) y, si el pequeño no tiene una completa y adecuada alimentación, presenta un mayor riesgo de que la bacteria prospere en su organismo.

Diplococos, posiblemente de Neisseria meningitidis.

Y ahora, aunque suenen un poco raras, voy a dar mis recomendaciones para prevenir contagios. Insisto en que son mías por lo que pueden tener una componente subjetiva y por ello, ser opinables. Puesto que en los niños pequeños se está desarrollando también su sistema inmune, dejemos que lo haga despacio, a su ritmo. Esto implica que la exposición a los agentes infecciosos sea paulatina y que los microorganismos estén atenuados (medio muertos) y en poca cantidad. Esto ocurre de manera natural cuando el niño chupa lo que se encuentra, mientras juega con sus juguetes.
Los microorganismos (muchos de ellos patógenos) que habitualmente se encuentran en un animal de sangre caliente, al  ser expuestos a las inclemencias ambientales  mueren con rapidez; depende de la superficie en la que se encuentre y de las condiciones ambientales del lugar:
La exposición al los rayos UV acaba con ellos rápidamente (las ventanas de vidrio son un filtro para estos rayos)
Tanto la humedad excesiva como la xericidad (sequedad extrema) es un peligro para la mayoría de microorganismos.
Superficies poco porosas y lisas (acero, metales) hacen más vulnerables a estos bichos; mientras que los tejidos (ropa, papel…) los protege durante cierto tiempo.
Cuando un niño se expone en la calle a los microorganismos, que estarán atenuados por esto mismo, está desarrollando su sistema inmune.
Pero, y aquí es donde va mi opinión personal, cuando insistimos con nuestros hijos a que se despidan con un beso aquí y otro allá; cuando bebemos todos de la misa pajita; cuando dejamos que compartan cuchara con el abuelo y la tía; cuando no les obligamos a que se laven las manos nada más llegar a casa… estamos teniendo una conducta negligente con la salud de nuestros hijos.
Los microorganismo de boca a boca, vía cuchara, pajita, beso en la mano… van en cantidad suficiente y llenos de capacidad para infectar. Nada más entrar en el portal de nuestra casa, empezamos a tocar cosas que ya no están expuestas la luz UV ni a las inclemencias de la calle; son, por tanto, lugares donde los microorganismos procedentes de un portador o de un enfermo pueden permanecer más tiempo y en mejores condiciones de viabilidad. Por eso es tan importante lavarse las manos nada más entrar en casa.
Yo no soy de los que no de besos a sus hijo; muy al contrario les doy muchos besos, pero tengo cuidado de no dárselos en la boca (labios), tampoco en los deditos o manos (porque van a la boca con frecuencia). Además,  lo que les gusta a los niños no son los besos: son los abrazos, las caricias y que los cojas en brazos.
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