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Ahora que mucha gente habla  mal de las vacunas y de la OMS, voy a dar mi opinión al respecto.

Hace unos años estaba muy preocupado por los daños y efectos adversos, para el organismo, que podrían causar algunas substancias empleadas en la fabricación de las vacunas: tiomersal (compuesto de mercurio) y fosfato de aluminio.

Ahora no tengo ninguna duda de lo recomendables y beneficiosas que son las vacunas. A pesar del posible daño que puedan causar, siempre son mucho mayores las ventajas de todas las vacunas, incluida la de la Gripe A.

Aunque convivimos con ella, la gripe es una enfermedad para muchos desconocida (porque la confunden con el catarro o resfriado común, causado por otros virus) y causante de graves problemas a numerosas personas que la contraen. Desde que la OMS nos advirtió y metió miedo con la gripe A hace unos años, en lugar de concienciarnos de lo apropiadas que son las medidas higiénicas para evitar contagios (lavarnos las manos con frecuencia, taparnos la boca al toser/estornudar, besarnos menos al saludarnos…), lo que ha ocurrido es que ahora dudamos de la objetividad de la OMS, consideramos innecesarias y excesivas las medidas de prevención del contagio y rechazamos las vacunas. Personalmente, ahora pienso que la OMS intentaba decir que el virus de la Gripe estacional, aviar, A o la que venga, que seguro que viene otra más grave, puede convertirse en algo peligroso y que tenemos que habituarnos a reducir las probabilidades de contagio.

Pues bien, cuando un niño o una persona adulta coge la gripe, puede que lo pase muy mal; especialmente si tiene kilos de más, si es diabética, si tiene asma, si es alérgica, si tiene enfermedades metabólicas, y por su puesto, si tiene algún problema respiratorio. Pensándolo un poco, es mucha gente la que puede estar incluida en estos grupos. Además, la gripe puede ser fatal para cualquier abuelo que la contraiga. Por tanto, aunque no salga ya en los medios como una enfermedad pandémica, más vale prevenir la gripe. Y eso se hace con la vacuna. Aunque yo no esté dentro de los grupos de riesgo, no me gustaría ser vector de la misma y contagiar a nadie.

Afortunadamente, en muchas CC AA la vacuna contra el neumococo está incluida en el calendario de vacunas pediátricas. Y es que, si la gripe es potencialmente peligrosa, el neumococo lo es mucho más: otitis, enfermedades bronquiales y meningitis.

Con la meningitis hay que tener mucho cuidado porque en 12 horas puede haberse extendido de manera irreversible. Aunque nuestros hijos estén vacunados contra en neumococo hay otra bacteria, Neisseria menigitidis, contra la que no existe vacuna todavía y que es capaz de causar septicemia y/o meningitis. En este caso lo más útil es estar alerta y no despistarse ni un momento.

¿Cómo podemos detectarla? ¿Qué síntomas tiene? Voy a mencionar los que me parecen más claros: en primer lugar es el estado de gravedad que suelen tener los enfermos (generalmente niños y adolescentes): se observa a los niños muy cansados, muy malitos, sin ganas de hacer nada. Muchas veces los niños con catarro o gripe no pierden el interés por sus juguetes, aunque tengan fiebre. En el caso de la sepsis, los niños se encuentran francamente mal desde los primeros momentos.

Igualmente, desde los primeros momentos se observan estos síntomas: hiperventilación (respiración agitada), escalofríos y pulso débil (hipotensión)

No hagas caso del termómetro porque pueden estar desarrollándose la sepsis y tener muy poca fiebre. Otras veces presentan vómitos en escopeta, repetidos y muy aparatosos. Pero otras veces no aparecen estos vómitos.

Observa su piel constantemente, porque si aparecen unas manchitas oscuras, que no desaparecen con la presión del dedo o al apretarlas con un vaso, en síntoma inequívoco de la septicemia. Estas manchitas se llaman petequias.

Si las extremidades, sobre todo pies y manos, están siempre frías es otro síntoma probable de padecer la sepsis meningocócica. A los niños acatarrados, cuando les empieza a hacer efecto el Dalsy o Apiretal, sudan y se les calientan los pies y las manos.

Y si el niño rechaza ser alimentado, si es esquivo al roce maternal (también de las sábanas), si no quiere estar en brazos y si se irrita con facilidad, piensa en lo peor.

En este caso, coge al pequeño y vete al hospital más cercano sin perder un segundo. Y de allí no te vayas hasta que no les hayas hecho saber todas estas cosas; hasta que no le hagan las pruebas necesarias (punción lumbar, análisis de sangre…) y hasta que no veas que tu hijo ha mejorado Si el niño te pide volver a casa entonces está claro que está grave. A veces miran solo la meningitis y se olvidan de la septicemia, siendo esta tan mala como la anterior.

Más información al respecto y la triste experiencia de otros padres puedes encontrarla en el siguiente enlace: Fundación Irene Megías.

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